Cerámica estructural

Las cerámicas estructurales son las que sustituyen a otros materiales que forman parte de estructuras mecánicas o que están sometidas a esfuerzos térmico o de fatiga o a ataques químicos o a ambientes corrosivos. Se trata de materiales inorgánicos no metálicos de estructura heterogénea compuesta por diversas materiales cristalinos. Se dividen en cerámicas basadas en óxidos, como las alúminas y la berilia, y cerámicas basadas en nitruros, como los carburos y silicuros. Estos materiales tienen unas propiedades únicas en cuanto a la combinación de resistencia a los esfuerzos mecánicos y a las altas temperaturas.

La alúmina presenta una alta resistencia eléctrica, es uno de los materiales más resistentes al calor, pudiendo soportar temperaturas de hasta 1900 °C conservando su rigidez y estabilidad dimensional; llega a convertirse en aislante térmico a altas temperaturas y tiene una gran rigidez y dureza, aunque presenta una gran fragilidad y una baja resistencia a los choques térmicos.

La berilia, por su parte, posee una gran conductividad térmica, sólo superada por el grafito y por los metales, y una baja conductividad eléctrica y muy buenas características dieléctricas.

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